El lavado de activos es uno de los delitos más graves del sistema penal peruano y uno de los más complejos de investigar y defender. Consiste en introducir al sistema económico legal dinero o bienes provenientes de actividades ilícitas, dándoles apariencia de origen lícito.
El delito se configura en tres etapas clásicas: colocación, estratificación e integración. En la colocación, el dinero ilegal entra al sistema financiero. En la estratificación, se realizan múltiples operaciones para borrar el rastro. En la integración, el dinero ya "lavado" se mezcla con la economía formal.
En el Perú, la ley no exige que el delito previo haya sido investigado o sentenciado para imputar lavado de activos. Basta con que el fiscal demuestre que los bienes tienen origen ilícito.
Una defensa efectiva en estos casos requiere demostrar el origen lícito de los fondos mediante documentación financiera, tributaria y contable. Por eso es fundamental contar con un equipo legal especializado desde el inicio de la investigación.
Si eres investigado por lavado de activos, no esperes a ser formalizado. El momento más importante para construir tu defensa es durante la investigación preliminar.

